SOLO MUJERES

Ser Pareja De Un Chico Fitness

10 Agosto 2017

Amigas, sé lo que muchas piensan:

“Ay no, creo que lo prefiero con poncherita”

“Cabecita de músculo”

“Obsesionado con el gimnasio”

“Se mira más al espejo que yo”

Pues yo les voy a contar de cerca lo que ha sido la experiencia de ser pareja de un chico fitness “musculín”. Todo esto en honor a él por supuesto que en agosto del 2015, después de sólo dos meses de operación de su rodilla, se volvió a subir al escenario y saco 2do lugar.

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Siempre me han gustado los hombres con músculos, lo admito. Recuerdo a los 15 años haber guardado la foto de mi amor platónica Tyson Beckford en mi estuche de colegio. Después lo olvidé porque a medida que me acercaba a cierta edad me daba cuenta que hombres como él, sólo eran modelos de revistas y que en la vida real no existen hombres así. ¡Realmente yo creía eso! Y es que alrededor mío no habían hombres así y a los que se les veían las calugas ¡era porque eran flacos!

Un dia duro de entrenamiento en pareja

Siempre hay un tiempito para el cariño. Lee mas aquí

Danilo lo conocía ya desde que teníamos como 14 años y siempre lo encontré “fofito”. Andaba en skate y escuchaba música hip hop. Luego lo vi unos años después y era un palo delgado con rastas. Jajaja ¡¿qué pasó?!

Pero a los 22 me lo volví a encontrar. Alto, musculoso y el pelo con corte militar. Mmm todo mi gusto. Pero claro, detrás de ese bello cuerpo existe mucho trabajo.

Al comienzo a mí no me gustaba nada el gimnasio y yo aún gozaba de la “suerte” de tener 23 años y que el cuerpo te perdone las miles de calorías en pizza, papas fritas y copete. Pero ya cada día era más visible que mi cuerpo no era el mismo. Faltaba deporte para poder mantener esa dieta.

El primer año de pololeo fue más bien una acreditación de las quejas que tenemos todas.

“Porque no te comes una pizza conmigo mientras vemos película…?”

“ ! Son las 8 pm un sábado! ¿Y tú te vas al gimnasio?”

Muchas y demasiadas peleas, y es que los hombres son obsesivos. Ya pasé por el pololo obsesivo al fútbol. A ése tipo lo conozco jaja y simpatizo con la que pase por lo mismo. Ligas de futbol por las noches, dos partidos cada sábado y el clásico imperdible el domingo. Uno que quiere ir a pasear al parque, tiene que acompañarlo a la casa de algún amigo y verlo gritar y sudar frente a una TV, jajaja. Y si no es fútbol, es gimnasio. Dos horas todos los días y luego dos horas más entre cocinar y comer. Será con temas distintos, pero un hombre obsesionado es cosa difícil.

Bueno chicas, en fin. Si les comienza a pasar esto, las etapas suelen ser las mismas. Primero lo animas porque lo ves feliz. Después vienen las quejas: “No me dedicas tanto tiempo como antes”. Luego vendrán las peleas cuando él se obsesione con las comidas y la casa quede pasada a atún o jurel cada dos horas.

Pero les contaré un secreto: es una fase. Si continúan en el tema durante unos años más, la obsesión pasará y se volverá tan bueno en lo que hace que requerirá cada vez menos tiempo y esfuerzo y juntos aprenderán a llevar el tema. Será natural y tú podrás disfrutar de un cuerpo que antes solo admirabas en revistas. Aprenderás todo sobre dedicación, perserverancia, sacrificio y consciencia porque hay que ser fuerte para vencer a tu cuerpo que muchas veces parece tener vida propia.

Y chicas, mírenme a mí. Yo soy la viva imagen de que:

 

“Si no puedes contra él, únete”

¡Ganarás muchísimo! Autoestima, perseverancia, respeto propio, seguridad, un hobby compartido y cuando la cosa se ponga romántica…… querrás dejar las luces encendidas.