La negación es un problema de actitud. Un problema de poca autoestima y valentía. Miedo a enfrentarte a ti, demostrando que en realidad no te quieres ya que intentas ser otra persona.

Si no aceptas tus problemas, inseguridades y malos hábitos jamás lograrás acercarte a una vida saludable. Parte de cambiar el estilo de vida es aceptarse como uno es y desde ahí comenzar los cambios.

Aun así, es necesario que te deje algunos ejemplos porque si solo lees el párrafo de arriba continuarás afirmando que tú no caes en esa categoría y terminaremos donde empezamos.

  1. “¡No he comido nada en todo el día!”
  2. “No tomo casi nunca”
  3. “Yo me pongo a dieta una semana y quedo flaquita/o”
  4. “Un par de semanas en el gimnasio y quedo súper musculosa/o”
  5. “Yo nunca como azúcar, no me gusta lo dulce”

¿Conocen estas excusas?

Muchos de ustedes van a continuar negando cualquier semejanza, pero nuevamente repito: es parte de la negación.

No aceptar la condición es no aceptarse a uno mismo y ser inconsciente.

Las respuestas que yo daría a cada una de estas afirmaciones:

  1. A ver, revisemos juntas lo que has comido. ¿El jugo de naranja con la media luna para ti es nada? ¿El paquete de galletas? ¿El café con leche entera? ¿Todo eso para ti es nada? Para mi gusto es más que nada: es demasiado.
  2. ¿El viernes pasado no fuiste de fiesta con tus amigos? Ah, solo champán, no pisco….ok. ¿Y por la tarde durante el asado? Ah, solo dos vasos de cerveza. ¿Y el vino del domingo por la noche? ¿Qué crees que es todo eso? Eso es copete.
  3. Dime algo, y sé sincera/o. ¿Realmente te crees esa estupidez? Hace cuanto que llevas diciendo eso. Te apuesto que te quedaste pegada/o cuando tenías 20 años. Déjame decirte algo: es la peor excusa que existe. Es más, decirla te coloca en una situación más triste aun ya que me hace preguntarme entonces si eres floja/o o bruta/o porque si en una semana puedes quedar flaquita/o, pero llevas 5 años quejándote de estar gorda/o, ¿Qué monos esperas para cerrar la boca sólo una semana y ser flaca/o?
  4. Debido a esta afirmación, que he escuchado horrorosamente demasiado en el último tiempo, me doy por entendida que millones de culturistas y competidores fitness no saben absolutamente nada sobre el entrenamiento en el gimnasio. Horas y años de dedicación quedan absolutamente reducidas a ridículo en comparación con tu cuerpo. ¿Un mes en el gimnasio y ya estas con músculos, cierto? ¿Por eso prefieres mantenerte alejado, cierto? Te entiendo. Debe ser horrible despertar un día y descubrir que tu brazo o glúteo ha aumentado tanto que por la calle la gente te mira con demasiado deseo. Incómodo. Que dura es la vida.
  5. Yo no como azúcar ya que no me gusta lo dulce. Dios mío ojalá recibiera 100 pesos cada vez que escucho eso. Tendría más dinero que Farkas. ¿Cuál es el error? Creen que el “azúcar” del que hablan es el polvito granulado de color blanco que encuentras sobre las mesas de cocina en la casa de la abuela, con una cucharadita y se usa para endulzar el café, el té o cocinar el Kuchen para la once. Malas noticias. El azúcar está en todos lados. Así que la próxima vez que te comas una papa cocida, un trozo de manzana, te tomes una copa de vino o simplemente algo de leche, aunque sea descremada, puedes comenzar a olvidar esa frasecita porque adivina que, ya no eres virgen de azúcar y hace rato que no lo eres. Y menos mal que no te gusta lo dulce.

A veces hay que hablar de forma cruda para poder llegar a la parte más profunda de las personas para que cause algo de efecto. Y quizás realmente no te ocurra nada de esto pero hazte un análisis y esfuérzate en descubrir tus momentos de negación, todos tenemos.

Yo también.

 

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