¡Chicas, Señoritas, Mujeres, Féminas!

¡Este post es para todas ustedes! Para todas las que quieren conseguir una mejor figura pero simplemente no saben por dónde empezar.

Este blog es algo diferente. Y es diferente, porque, nosotros enseñamos desde nuestro ejemplo. Y mi ejemplo es, que sé, ¡que no existe una salida fácil o algún truco mágico que hará que despiertes por la mañana con un cuerpazo! Por lo tanto, no les venderé ninguna pomada si no que las motivaré con la única herramienta que me ha ayudado a mí durante 4 años de consciencia sobre el tema: la información.

Porque una vez que sabes, no hay vuelta atrás, ¿correcto? Una vez que tus ojos vieron, una vez que tus oídos escucharon o tu boca probó, ya no hay vuelta atrás. La consciencia es la clave de todo esto. Saber exactamente qué haces y porque lo haces.

Esta será el comienzo de la profunda información pero de forma ordenada y simple de entender para todas nosotras. Yo no tengo cuerpo perfecto así como una modelo, pero en realidad, yo creo que nadie tiene el cuerpo perfecto, (bueno excepto las bikini fitness), sólo que el Photoshop y la idealización nos hace creer que sí.

Mi genética hace que toda la grasa se me acumule en el traste. Si, lo tengo grande. Con un pantalón y unas calzas, debo admitirlo, se me ve increíble, pero cuando paso al bikini la cosa ya se pone detallista y pesimista. Se mueve. ¿Y cómo no se va a mover si es de 92 cm? Si no hay nada, ¿nada se mueve no? Y la celulitis, ¡dios mío! Muy difícil librarse de la celulitis, pero se puede mejorar notablemente, eso sí.

Bueno, en fin, no existen cuerpos perfectos. A la que no se le mueve el poto, llora porque no tiene. La que no tiene celulitis, llora porque no tiene cintura. Y la que tiene cintura, llora porque sus caderas son muy grandes. Admitámoslo, somos unas gigantes inconformistas con nuestro cuerpo. Pero hay un truco. Este truco es de ligas mayores, y es muy cierto porque yo, y todas mis amigas fitness lo han comprobado chicas. ¿Te mueres por saberlo no es cierto? ¿Mueres porque te diga que el truco para adelgazar es  comer con las patas arriba? Jajaja que soy mala. No, no es nada parecido a eso, PERO, es 10 veces más liberador que eso.

Mientras más te “encargas” de tu cuerpo, más dejarás de quejarte.

Incluso si no logras tu cuerpo soñado. A medida que tomas el asunto de tu cuerpo en tus manos, comienzas a empoderarte de tu autoestima ya que comienzas a aprender en carne y hueso, que la solución la tienes tú. Una vez que aprendes eso, llorar por algo que no te gusta de tu cuerpo te comienza a parecer patético. Comienzas a querer tu cuerpo y a aceptarlo porque le has puesto tanto trabajo que comienzas a “RESPETARLO” y respetarte, y esa es la clave de hoy. El respeto al cuerpo significa autoestima. Puedes cambiar tu cuerpo todo lo que quieras, esto no se trata de que tengas que conformarte y ser feliz así como eres. No, puedes cambiar todo lo que quieras, pero a medida que comiences a involucrarte activamente en ese “cambio”, por medio de esfuerzos y sacrificios que valen la pena, te sentirás empoderada y ya habrás aprendido que sólo haciendo algo, las cosas cambiarán. Llorando, nunca.

Con el tiempo, y a medida que te acerques cada vez más a los resultados que quieres, te ocurrirán dos cosas.

  • Querrás más y más. Te costará cada vez menos hacer esos pequeños sacrificios ya que los cambios visibles te imposibilitan a volver atrás.
  • Irónicamente, aunque vas a querer más y más, ya no llorarás por tus defectos. ¿Cómo explicarlo? Si quieres comprarte algo, sabes que llorar no te lo conseguirá. Iras en búsqueda de un trabajo, porque así son las cosas nomás. Con el cuerpo será lo mismo. La solución estará a la vuelta de la esquina.

10 errores que cometemos las mujeres a la hora de hacer dieta.

 

1.       Nos regimos a algún programa para bajar de peso

El problema con estos programas es, que muchas veces encontramos en revistas, bajo recomendaciones de marcas, o en programas de televisión, es que a la larga producen lo que es conocido por “el efecto rebote”. Estas dietas sólo son efectivas cuando la ingesta de calorías es muy reducida y esto trae como consecuencia, pérdida de musculatura, desaceleración del metabolismo, y con eso el famoso rebote. Todas estas dietas lo único que hacen es dirigirte y mandarte pero nunca te enseñan de verdad que es lo que hay detrás de la dieta que estás haciendo y en cuanto ya no tengas al monito mayor diciéndote que hacer, te volverás desvalido y caerás a los mismos hábitos que cuando comenzaste. La pérdida de músculo durante el proceso te hará recuperar la misma grasa perdida o incluso más.

¿Solución?: Debemos aceptar responsabilidad en el asunto, dedicar algo de trabajo, educarnos en términos de nutrición y dejar de ser dependientes de programas y personas cuyas dietas propuestas ni ellos pueden seguir.

2.       Ignoramos lo obvio

Las mujeres preferimos buscar aquel obscuro ritual o mágico ingrediente que aún nos falta en la cocina, en vez de afrontar que estamos haciendo algo mal que es evidente. “No, ¡imposible que sea la noche de margaritas con las amigas ni el bajón del sábado! Estoy segura que lo que me falta es la famosa Espirulina! Chicas, sean honestas y no crean que encontrarán una fórmula mágica. La solución está delante de sus narices sobre los platos que se comen todos los días. La “barrita” saludable de frutos secos, las “galletitas de soda light” para el desayuno, el café “sabor caramelo” después de la comida.

¿Solución?: Debemos ser más honestas y examinar lo que estamos comiendo. Un diario de comidas siempre ayuda a ser más objetivo. Debes anotar qué comidas comes, cuando y porqué las comes y siempre ayuda también registrar las sensaciones que tienes al elegir y comer la comida. Así podrás descubrir si es por real hambre o ansiedad.

3.       Comemos “falsa” comida sana

Muchas mujeres, cuando escuchan que deben comer más fibra o proteínas, parten al supermercado y compran comida preparada o envasada que dice que cubre con estas necesidades. Lo que no saben es que normalmente estas comidas “sanas” son unas bombas de azúcar que producen más apetito que cualquier cosa. Lo que muchas mujeres no saben, es que el ingrediente “azúcar” está escondido bajo muchas palabras diferentes. Es por eso que comidas “bajas en grasa”, “sin azúcar”, “altas en fibra”, “orgánicas”, y “libres de gluten”, te harán engordar igual. Comidas como Cereales Fitness, Granola de Costa, Fibra de Fitness, Quadraditos de Quaker, Yogurt Light de Colún, cualquier barrita de cereal “gourmet-orgánica”, productos “diet”, leche sin lactosa, Galletas de avena, Pan “Integral”, y podría continuar y continuar. Todos estos productos son una mentira escandalosa lista para engañar a todas aquellas que quieren ser engañadas.  No solo tengas ojo con la palabra “azúcar”, sino también con palabras como “fructosa”, “maltosa”, “glucosa”, “dextrosa”, “sacarosa” y especial respeto con aquellos productos que dicen “light” y “diet”. Debes ser muy cauteloso a la hora de elegirlos. Leer los ingredientes detenidamente antes de comprarlos.

¿Solución?: Si buscas fibra o proteínas, no busques en la sección de preparados si no busca los ingredientes que lo contienen. ¿Proteínas? Huevos y carne. ¿Fibra?, Espárragos, lechuga, Zanahoria, Tomates, etc. 

Las dejaré digiriendo estos 3 errores de comienzo para que puedan aprovecharlos al máximo en la siguiente compra al supermercado o el siguiente plan de dieta que elaboren. No olviden estas cosas y averigüen más aun por su cuenta. Descubrirán que hay todo un mundo allá afuera, toda una industria, tratando de vendernos basura en vez de ayudarnos a “bajar de peso”. Tu casero que te vende verduras, carnes y huevos debería ser tu nuevo mejor amigo, no el pasillo de “saludables” y “para diabéticos” del supermercado del tío Paulman.

¡BESOS A [email protected] Y SUERTE! Ya vienen lo 7 siguientes…

 

Fotografía por (pag. Facebook) Whitegrass Photography